domingo, 29 de julio de 2012

3- Pizzas

Salimos de la tienda y fuimos a la parada del autobús. Cada una llevaba unas cuantas bolsas en cada mano, parecíamos las típicas pijas que van derrochando el dinero, si a gastar 50$ se le puede llamar derrochar.
Esperamos un poco a que llegara y nos subimos. Estuvimos hablando hasta que llegó mi parada. Me despedí de Kristen y me bajé.
Habíamos quedado para ir mañana juntas a comer, a las 12:15.
Era de noche así que las oscuras calles de Londres asustaban un poco. Fui corriendo a la entrada de mi casa, saqué las llaves y abrí la puerta.
Dentro estaban mis padres y mi hermana preparando la cena.
- Hola cariño, ¿qué tal os lo habéis pasado? - me dijo mi madre al verme.
- Muy bien, aunque estoy molida. ¿Qué hay para cenar?
- Puré de patatas y lomo.
- Vale.
Ayudé a mi hermana a poner la mesa y nos sentamos a cenar.
Mis padres pusieron las noticias y hablaban entre ellos sobre cosas de la casa, reformas y cosas así.
Yo miraba la televisión y mi hermana me imitaba.
Acabé de cenar y llevé mi plato a la cocina.
Les di las buenas noches a mis padres y a mi hermana con un besito en la frente. Cogí una manzana, mi portátil y me subí a mi cuarto.
Cogí mi IPod y me puse mis cascos. Give your heart a break de Demi Lovato.
Me tiré en la cama y abrí sesión en Twitter. 
Estuve un rato twiteando y retwiteando hasta que me entró el sueño y me acosté.

Me desperté por la luz que entraba por la persiana de mi ventana no del todo cerrada. Me levanté y me estiré un poco. Fui al cuarto de baño a lavarme los dientes y la cara.
Después bajé a desayunar.
Era Martes pero como son vacaciones, no debía de preocuparme por eso.
Cogí unas galletas y me hice un vaso de leche.
Fui al salón y me puse a desayunar con mi hermana. Cogí el mando para mirar la hora, eran las 10:00, todavía tenía tiempo.
Terminé y dejé a mi hermana sola viendo Phineas and Ferb.
Dejé los platos en la cocina y subí arriba para ducharme.
Antes entré en mi cuarto y como tenía la cama deshecha, la hice.
Arreglé un poco mi cuarto, y me fui a la ducha.
Salí y estaba todo lleno de vapor, así que pinté una carita en el espejo.
Me sequé el pelo con el secador y fui a mi cuarto a cambiarme.
Cogí unos pantalones cortos vaqueros y una camiseta de tirantes blanca.
No estaba lloviendo, pero estaba nublado así que cogí un camisa de manga larga de hombro. Me puse unas Converse negras y cogí un bolso blanco. Me hice una trenza y me puse un colgante con la letra H de Harry, de 1D, me lo había regalado Kristen por mi cumpleaños.


Bajé y me despedí de mis padres. Cogí las llaves y las metí en el bolso.
Miré el reloj de mi móvil. Las 12:00.
Fui a la casa de Kristen a buscarla, habíamos quedado en eso.
Legué y toqué en la puerta. Me abrió su padre.
- ¡Hola Amy! - me dijo amablemente el padre de Kristen, Tom.
- Buenos días - le sonreí.
- Pasa, pasa. Kristen bajará ahora mismo - me hizo un gesto para pasar y pasé.
Cuando entraba escuché un ruido de las escaleras, Kristen estaba bajando.
Llevaba unos vaqueros pitillos largos grises, una camiseta de manga corta blanca y una rebeca naranja. Llevaba un bolso blanco pequeño y unas pulseras. Tenía el pelo suelto y llevaba unas bailarinas negras.




- Hola amor - le sonreí.
- Hola cariño - me dijo risueña.
- Bueno, ¿a qué hora vais a volver? - preguntó su padre.
- Pues.. vamos a comer por ahí así que.. A las 17:00 mas o menos.
- Vale, pues hasta las 17:00, chicas, pasároslo muy bien - dijo su padre sonriendo.
- Vale, adiós papá - Kristen le dio un beso en la mejilla.
- Adiós Tom - le sonreí.
Salimos por la puerta y fuimos a la parada del autobús.
Esperamos un poco y entramos.
Estaba casi vacío así que pudimos sentarnos.
Fuimos a unos asientos del fondo y nos quedamos allí. Por el camino fuimos hablando de chicos y como no, del concierto de mañana, estábamos ansiosas.
Llegamos a nuestro destino y nos bajamos. Las calles estaban llenas de gente.
Paseamos un rato hasta que llegamos a una pizzería llamada Buon appetito y entramos allí.
Tenía muy buen ambiente y estaba casi todo lleno. Fuimos a una de las mesas vacía y nos sentamos.
Ojeamos un rato la carta y Ḱristen se decidió por una Pizza Cuatro Estaciones mientras que yo me decidí por una Pizza Cuatro Quesos, las dos eran medianas.
Estaban realmente buenas.
Cuando acabamos llamamos al camarero para la cuenta y le pagamos.
Después salimos y fuimos a una heladería, Kristen decía que allí ponían unos helados para chuparse los dedos así que le hice caso y fuimos allí. 
Yo pedí uno de Stracciatella y Kristen uno de vainilla. 
Fuimos hasta una fuente mientras nos comíamos los helados y nos sentamos en un banco a ver a la gente pasar.
Miré mi reloj, eran las 16:00, así que le dije a Kristen que deberíamos ir yendo hacia el autobús.
Fuimos a una parada y mientras andábamos vimos a unos chicos que nos sonrieron pícaramente y cuando pasamos por su lado escuchamos ''Guapas''. Esa clase de chicos nos dan asco, así que Kristen los llamó por detrás y les levantó el dedo corazón mientras nos reíamos.
Cogimos el autobús y empezó a llover. Llegó primero la parada de Kristen y nos despedimos con un fuerte abrazo. 
Después llegó la mía y me bajé. Fui a la entrada de mi casa mientras me tapaba la cabeza con el bolso.
Cogí las llaves, abrí y entré. 
Mis padres estaban enfrente del televisor con la chimenea encendida y mi hermana supongo que estaría en su cuarto.
Saludé a mis padres y subí a mi cuarto a cambiarme, me había mojado bastante.
Cogí unos pantalones de chándal negros y una sudadera azul marino.
Salí de mi cuarto y fui al de mi hermana, para ver qué hacía.
Llamé y escuché un ''Adelante'', así que entre y vi a mi hermana tirada en el suelo bocabajo con una revista en las manos y los pies en alto, con algodones entre los dedos y las uñas de los pies pintadas de azul eléctrico.
- Hola enana - le sonreí.
- Hola - me dijo.
- ¿Quieres que bajemos abajo y hagamos tortitas? - le dije.
- ¡Si! Pero tienes que esperar a que se me sequen las uñas.
- Vale, cuando estés baja abajo y las hacemos.
- Vale - me sonrió.
- Hasta luego.
Cerré la puerta y bajé abajo.


miércoles, 18 de julio de 2012

2- Paseo por Oxford Street

- AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH - se unió a mi Kristen gritando.
- ¡¿PERO QUE ME ESTAS CONTANDO?! - le grité saltando de alegría.
- ¡¡QUE TENGO ENTRADAS PARA EL PRÓXIMO CONCIERTO DE ONE DIRECTION!!
- ¡Eso es pasado mañana!
- ¡Lo sé!
- ¡Pero si se acabaron a los 10 minutos de salir! ¿Cómo las conseguiste?
- ¡Mi madre pidió algunos favores que la gente le debía y me consiguió dos!
- ¡TU MADRE ES INCREÍBLE!
- ¡Lo sé! ¡Corre y pregúntales a los tuyos si te dejan ir!
Corrí todo lo que mis piernas me permitieron y me deslicé por la barandilla de las escaleras como si de una película se tratase y, me parecía que mi vida se estaba convirtiendo en una.
Llegué ante ellos exhausta, sin aliento. Me miraban con los ojos como platos mientras yo lloraba y reía a la vez, vaya mezcla de emociones..
- ¿Qué ocurre? Os hemos escuchado gritar - dijo mi madre asustada.
- Antes de todo, ¿sabéis que soy una gran fan de One Direction?
- Pues claro, tienes todo tu cuarto decorado con sus caras - dijo mi padre.
- Pues...¡¡Kristen tiene dos entradas para el concierto que se celebrará aquí pasado mañana!! - les grité.
- ¿Y..? - mi madre levantó una ceja, ya sabía de que iba el tema.
- ¿Me dais permiso para ir? Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor! - dije con ojos de cachorrito.
Mi madre le echó una mirada de duda a mi padre y este asintió ligeramente con la cabeza.
Me brillaban los ojos.
- ¡Pues claro que si! - dijo al fin mi madre.
- ¡AAAAAAAAAAAAAH! ¡Gracias, gracias, gracias, gracias! ¡Sois los mejores padres del universo universal! - dije mientras saltaba a sus brazos.
Mis padres tenían una sonrisa enorme, pero aún así no era comparable con la mía, que casi no me cabía en la cara.
Subí corriendo a mi cuarto, saltando los escalones de dos en dos. Abrí la puerta, vi a Kristen dando saltos y me uní a ella.
Era el día mas feliz de nuestras vidas.
De repente, Kristen paró en seco.
- ¡LA ROPA! - dijo preocupada.
- ¡Se me había olvidado! ¡Hay que elegir la ropa! - yo también paré de saltar y me puse a buscar en mi armario como loca.
- Pero no creo que nada de lo que tengamos nos sirva, y eso significa...¡COMPRAS! - dijo poniéndose otra vez a saltar.
Bajamos al salón, esta vez más tranquilamente, y vi a mis padres.
Les sonreí de oreja a oreja. <<Oh,oh >> Debía de pensar mi madre.
Yo pienso que las mujeres tenemos un sexto sentido y en mi madre estaba muy desarrollado.
- Papi, mami, veréis, vamos a ir al concierto, como ya sabéis, y la ropa que tenemos no nos sirve. ¿Nos podríais dar unos... 50$ para comprar nueva? - dije con mi mejor voz de niña pequeña.
- Esta bien.. - mi padre sabía que no podía resistirse. Sacó su cartera, la abrió y saco un billete de 50$ - Pero, os los doy para las dos, 25$ para cada. ¿Está bien?
- Si - dije yo alegre - ,gracias papi.
- Muchas gracias, señor y señora Evans - dijo Kristen agradecida.
- No hay porqué darlas, tu sabes que siempre has sido como una hija para nosotros, Kristen - dijo mi madre dulcemente.
Kristen se ruborizó.
- Bueno, nos vamos a ir yendo, que se nos hace la hora de comer - dije caminando hacia la puerta.
- Amy, ¿no se te olvida algo? - Kristen se aguantaba la risa.
- ¿Qué? - no sabía de lo que me hablaba.
Kristen me señaló, todavía iba en pijama, que cabeza la mía.
- Upps... ¡Voy a cambiarme!
Subí a mi cuarto y me cambié.
Bajé ya lista y entonces ya si que nos podíamos ir.
Cogí las llaves y me despedí de mis padres con un besito en la frente.
Caminamos durante un tiempo hasta la parada del autobús.
Allí cogimos uno que se dirigía a Oxford Street, donde están las mejores tiendas de todo Londres.
Caminamos un rato por sus colapsadas calles y viendo escaparates, pero ninguna prenda nos convencía, hasta que al final dimos con una tiendecita bastante escondida y entramos.
Era una tienda de ropa adolescente, bastante bonita y a un precio económico. Allí nos compramos la ropa para el concierto.
Yo me compré unos pantalones cortos rotos con una camiseta de manga francesa holgada que enseñaba el hombro. También me compré un bolso con brillantes dorados y unos tacones negros altos. Después me compré unas pulseras a juego con el bolso y un collar largo de color negro.




Kristen, por su parte se compró una
minifalda alta de color azul marino con botones plateados y una camiseta de tirantes dorado brillante con un pequeño lazo en el escote. También se compró un cinturón de cuero marrón y un bolso de mano de leopardo de color blanco. Se compró unos tacones negros altos atados por el tobillos con brillantes dorados.






Hay que reconocerlo, íbamos a ir deslumbrantes.

martes, 17 de julio de 2012

1- Dulce mañana

Todo empezó un Domingo normal en Londres, lluvioso y nublado, como cualquier otro, puede que nevase pronto.
- ¡Amy! - escuché decir desde la cocina, mi madre siempre ha sido bastante bruta a hora de hacer cosas con cariño, como despertar a su hija.
Abrí los ojos lentamente y observé mi habitación, el color lila es taaaan relajante, por eso elegí ese color para la pared, a parte, las caras de los chicos de One Direction también alegran lo suyo.
Dirigí mi vista hacia un ventanal que había en la parte izquierda de mi cuarto, observé como llovía, muy fuerte, para ser precisos. No me apetecía NADA levantarme aquella mañana.
- ¡AMY EVANS! - volví a escuchar.
Pff... ¿qué es lo que no entiende mi madre de la palabra Domingo?
- ¿Qué? - grité destapándome.
- ¡Baja ahora mismo a desayunar!
- Ya voy..
Me estiré en la cama, me froté los ojos y finalmente me levanté. Salí de mi habitación y me dispuse a entrar en el baño cuando una niña paso por delante mía a toda mecha, Wendy, mi hermana pequeña de 11 años, que se encerró en el baño no sin antes decirme:
- ¡Buenos días, dormilona!
- ¡Wendy! ¡Déjame pasar!
- No.
- ¡Abre!
- No.
- ¡Te he dicho que habras!
- Y yo te he dicho que no.
- ¡Deberías de hacerme caso si no quieres que a tu adorado poster de Justin Bieber le salga un bigote! - grité mientras corría a su cuarto.
- ¡¿Qué?! - dijo abriendo la puerta y saliendo corriendo detrás mía.
Corrí poco, para que casi me alcanzara y, en la puerta de su habitación le tiré de la manga haciéndole girar y meterse en su cuarto mientras le cerraba la puerta en la cara.
Corrí de nuevo hacia el baño, entre y cuando iba a cerrar la puerta la vi viniendo y bueno, le di un portazo en la cara, dejándola ahí, con la boca abierta.
Jajajaja, se lo merecía.
Me aseguré de que la puerta estaba cerrada con pestillo y me miré al espejo, tenía legañas y estaba despeinada.
Manos a la obra.
A los 15 minutos, salí ya aseada y, modestia aparte, preciosa. Para mi sorpresa Wendy no estaba en la puerta esperando, vah, preadolescentes.
Bajé las escaleras hasta el salón y ahí estaban mis padres.
- Buenos días, bella durmiente - mi padre estaba tomando un café mientras escuchaba la radio y mi madre se untaba mientras unas tostadas con mantequilla.
- Hola, cielo - me dijo mi madre de espaldas a mi.
- ¡Hola! - dije bostezando - ¿Qué hay de desayuno?
Mi padre hizo un gesto para que me callara y señaló unas tostadas que había encima de la mesa. Cogí una y la unté con mermelada de fresa, mi favorita.
A los minutos bajó Wendy despeinada y con una bata rosa bastante gruesa, y eso que teníamos puesta la calefacción. Es bastante friolera, mientras que yo al contrario, soy muy calurosa.
- ¿Qué tal has dormido, cariño? - preguntó mi madre dulcemente.
- Muy bien, he soñado que estaba con...
¡DING DONG!
El sonido del timbre no le dejó acabar la frase.
- ¡Voy yo! - dije yendo a la puerta, aún con la tostada en la mano.
- ¿Quién es?
- Soy Kristen, tu mejor amiga, ¡abre la puerta rápido que me estoy empapando!
- ¡¡KRISTEN!! - dije abriendo la puerta y encontrándome a mi mejor amiga empapada pero con los brazos abiertos para darme un abrazo que yo le di, por supuesto.
- Tengo que decirte algo fuerte, ¡SUPERMEGAFUERTE! - dijo entusiasmada separándose de mi.
- Vale, pasa y vamos a mi cuarto - ella asintió y pasó.
Kristen subió las escaleras a mi cuarto rápidamente y yo detrás suya, preguntándome que pasaba.
Entramos en mi cuarto, Kristen me miró con los ojos brillantes;
- Soy la ¡MEJOR AMIGA DEL UNIVERSO ENTERO!
- Ya, bueno y, ¿qué pasa?
- Será mejor que te sientes en la cama - dijo aguantándose la risa.
- Vale, lo que tu digas, pero espero que sea IM-PRESIONANTE - dije con una risita.
- ¿Estas lista?
- Si, ¡cuéntamelo ya!
- ¡¡TENGO DOS ENTRADAS PARA EL PRÓXIMO CONCIERTO DE ONE DIRECTION!!
Mi tostada de mermelada calló al suelo y solo pude decir una palabra:
- ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!
Y no se por qué, pero creo que me escucho todo Londres.