- ¡¿PERO QUE ME ESTAS CONTANDO?! - le grité saltando de alegría.
- ¡¡QUE TENGO ENTRADAS PARA EL PRÓXIMO CONCIERTO DE ONE DIRECTION!!
- ¡Eso es pasado mañana!
- ¡Lo sé!
- ¡Pero si se acabaron a los 10 minutos de salir! ¿Cómo las conseguiste?
- ¡Mi madre pidió algunos favores que la gente le debía y me consiguió dos!
- ¡TU MADRE ES INCREÍBLE!
- ¡Lo sé! ¡Corre y pregúntales a los tuyos si te dejan ir!
Corrí todo lo que mis piernas me permitieron y me deslicé por la barandilla de las escaleras como si de una película se tratase y, me parecía que mi vida se estaba convirtiendo en una.
Llegué ante ellos exhausta, sin aliento. Me miraban con los ojos como platos mientras yo lloraba y reía a la vez, vaya mezcla de emociones..
- ¿Qué ocurre? Os hemos escuchado gritar - dijo mi madre asustada.
- Antes de todo, ¿sabéis que soy una gran fan de One Direction?
- Pues claro, tienes todo tu cuarto decorado con sus caras - dijo mi padre.
- Pues...¡¡Kristen tiene dos entradas para el concierto que se celebrará aquí pasado mañana!! - les grité.
- ¿Y..? - mi madre levantó una ceja, ya sabía de que iba el tema.
- ¿Me dais permiso para ir? Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor! - dije con ojos de cachorrito.
Mi madre le echó una mirada de duda a mi padre y este asintió ligeramente con la cabeza.
Me brillaban los ojos.
- ¡Pues claro que si! - dijo al fin mi madre.
- ¡AAAAAAAAAAAAAH! ¡Gracias, gracias, gracias, gracias! ¡Sois los mejores padres del universo universal! - dije mientras saltaba a sus brazos.
Mis padres tenían una sonrisa enorme, pero aún así no era comparable con la mía, que casi no me cabía en la cara.
Subí corriendo a mi cuarto, saltando los escalones de dos en dos. Abrí la puerta, vi a Kristen dando saltos y me uní a ella.
Era el día mas feliz de nuestras vidas.
De repente, Kristen paró en seco.
- ¡LA ROPA! - dijo preocupada.
- ¡Se me había olvidado! ¡Hay que elegir la ropa! - yo también paré de saltar y me puse a buscar en mi armario como loca.
- Pero no creo que nada de lo que tengamos nos sirva, y eso significa...¡COMPRAS! - dijo poniéndose otra vez a saltar.
Bajamos al salón, esta vez más tranquilamente, y vi a mis padres.
Les sonreí de oreja a oreja. <<Oh,oh >> Debía de pensar mi madre.
Yo pienso que las mujeres tenemos un sexto sentido y en mi madre estaba muy desarrollado.
- Papi, mami, veréis, vamos a ir al concierto, como ya sabéis, y la ropa que tenemos no nos sirve. ¿Nos podríais dar unos... 50$ para comprar nueva? - dije con mi mejor voz de niña pequeña.
- Esta bien.. - mi padre sabía que no podía resistirse. Sacó su cartera, la abrió y saco un billete de 50$ - Pero, os los doy para las dos, 25$ para cada. ¿Está bien?
- Si - dije yo alegre - ,gracias papi.
- Muchas gracias, señor y señora Evans - dijo Kristen agradecida.
- No hay porqué darlas, tu sabes que siempre has sido como una hija para nosotros, Kristen - dijo mi madre dulcemente.
Kristen se ruborizó.
- Bueno, nos vamos a ir yendo, que se nos hace la hora de comer - dije caminando hacia la puerta.
- Amy, ¿no se te olvida algo? - Kristen se aguantaba la risa.
- ¿Qué? - no sabía de lo que me hablaba.
Kristen me señaló, todavía iba en pijama, que cabeza la mía.
- Upps... ¡Voy a cambiarme!
Subí a mi cuarto y me cambié.
Bajé ya lista y entonces ya si que nos podíamos ir.
Cogí las llaves y me despedí de mis padres con un besito en la frente.
Caminamos durante un tiempo hasta la parada del autobús.
Allí cogimos uno que se dirigía a Oxford Street, donde están las mejores tiendas de todo Londres.
Caminamos un rato por sus colapsadas calles y viendo escaparates, pero ninguna prenda nos convencía, hasta que al final dimos con una tiendecita bastante escondida y entramos.
Era una tienda de ropa adolescente, bastante bonita y a un precio económico. Allí nos compramos la ropa para el concierto.
Yo me compré unos pantalones cortos rotos con una camiseta de manga francesa holgada que enseñaba el hombro. También me compré un bolso con brillantes dorados y unos tacones negros altos. Después me compré unas pulseras a juego con el bolso y un collar largo de color negro.

Kristen, por su parte se compró una
minifalda alta de color azul marino con botones plateados y una camiseta de tirantes dorado brillante con un pequeño lazo en el escote. También se compró un cinturón de cuero marrón y un bolso de mano de leopardo de color blanco. Se compró unos tacones negros altos atados por el tobillos con brillantes dorados.
Hay que reconocerlo, íbamos a ir deslumbrantes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario